19 septiembre 2014

Once maneras de ponerse un perfume

Muy buenos días. 

No es que existan once maneras exactas para aplicarse el perfume, simplemente me hacía gracia utilizar el título de uno de los álbumes de Miguel Bosé, para una entrada que tiene que ver con los diferentes modos de aplicar una fragancia.


Parece que las vacaciones me han sentado bien, o quizás es que me apetece hablar más de la cuenta, en cualquier caso, hace un par de noches, mientras intentaba dormirme, las musas vinieron a hacerme una visita y me inspiraron para escribir esta entrada a la que he ido dando forma en horas menos intempestivas. 

El modo de perfumarse es muy personal. Uno de los que más me gustan y no porque lo ponga en práctica es el de perfumar sobre el aire, formar una bruma de fragancia y desplazarte o ponerte debajo de ella. Es una forma muy sutil, incluso romántica, pero como os he comentado no es la mía. También hay personas, que poco antes de salir a la calle, una vez vestidos y abrigados, se aplican la fragancia para que se perciba en su parka, rebeca, bufanda, pañuelo, y deje una intensa estela a su paso...mmmm.

Yo sin embargo, soy de las que se perfuma cuando aún no estoy vestida, sobre unos puntos concretos de la piel, en el cuello, el escote, la parte interior de los codos. Es un rito, o una rutina que no puede fallar. De hecho, puedo salir de casa sin maquillaje, incluso alguna vez he salido sin peinarme, tengo una suerte de pelo entre ondulado y rizado, y os puedo asegurar que en ocasiones pasa desapercibido si no lo cepillo, pero no sin perfumarme. Aunque es cierto que alguna vez lo he olvidado, para esos casos, llevo muestras diversas en el neceser del bolso.

Hay cantidad de trucos para aplicar el perfume y hacer que se perciba o perdure más, es por eso que no voy a hablar de ellos. Podéis encontrar multitud de artículos que tratan sobre este tema, si buscáis en Internet. Lo que si os voy a decir a título personal es, por favor, quitaos esa fea costumbre de frotar una muñeca con otra a la hora de aplicaros o probar un perfume. Está extendidísima, es muy común, no obstante tenéis que saber que al hacer eso, rompéis la evolución normal de la fragancia, es un pequeño sacrilegio. 

Si os apetece añadir vuestra forma particular de perfumaros, estaré encantadísima de leer vuestras propuestas. Nada más chic@s, espero que os haya resultado entretenido. Buen fin de semana. Besotes y hasta otra.

4 comentarios:

  1. Me vas a perdonar, pero el título conduce a error cuando lees este post. Esperas leer esos once trucos y luego dices que no vas a hablar de ellos, me dejas desubicada.
    Sería interesante conocer esos trucos de los que has sabido.

    Un abrazo.

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    1. No hay nada que perdonar. Agradezco tu comentario. Si, es posible que confunda, quizás debería omitir lo de "once". Me parecía gracioso, simplemente. Si os resultan interesantes esos trucos los comento en otra entrada. No lo he hecho porque me parece que hay cantidad de artículos sobre ellos, y me limitaría a copiarlos, y si algo tienen mis entradas es que son totalmente personales, así que bueno, a ver si puedo enfocar la recopilación de trucos aportando mis impresiones. Gracias!

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  2. Si te sirve de idea, podrías ir mencionando los trucos y la fuente origen, y luego darnos tus impresiones al respecto: si te gusta, si no, por qué, qué resultado te da a ti,...
    podría ser un enfoque.
    Compartir sapiencia no es copiar siempre que no te asignes la autoría de algo que no es genuinamente tuyo, así que no tiene por qué haber problema.
    Un abrazo y gracias!

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    1. El problema es que he dado por hecho que no aportaría nada nuevo, puesto que los trucos son muy conocidos entre los aficionados a los perfumes. Pero lógicamente, no todos los que me leéis tenéis por qué conocerlos. Así que tomo nota y elaboraré una entrada de cosecha propia. Gracias a ti por la sugerencia, veré como lo planteo.

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Gracias por comentar ;-)